Prácticas centradas en la familia a la deriva en Madrid

A colación de una entrada hace unas semanas en las que en la página de Facebook de AEIPI se hablaba de la confusión que generan cursos que venden un modelo de atención  temprana mixto entre PCF y modelo experto,  me gustaría contar algo.

Atención temprana desde el modelo de prácticas centradas en la familia. ¿Qué es o qué son? Hay muchos compañeros muchísimo más indicados que yo para definirlo.

Yo apenas las empecé a conocer hace algo más de 1 año y en los centros en los que he trabajado desde entonces no lo he hecho bajo este modelo.

Pero si hay algo que estoy aprendiendo a hacer en estos meses es a identificar cuándo NO estamos ante un modelo de prácticas centradas en la familia (PCF) en atención temprana.

Me gustaría compartir una experiencia con vosotros. Lo quiero hacer con el objetivo de que intentemos todos evitar en la medida de lo posible confundir a los profesionales (porque es como me siento yo) y a las propias familias “vendiendo” como PCF algo que no lo es ni se le aproxima.

Utilizar la denominación de “prácticas centradas en la familia” para cosas que básicamente son “modelo experto adornado con alguna cosa” es una mala idea. Como digo, nos confunde a profesionales y confunde a las familias y hacemos que los términos “prácticas centradas en la familia” pierdan su identidad. O al menos así lo veo yo.

Veréis. Recibí una llamada para una entrevista de trabajo para una asociación. Una vez allí, mientras esperaba a entrar a la entrevista, vi que mientras los niños entraban a las sesiones de terapia, sus cuidadores (padres, hermanos o abuelos) se quedaban en la sala de espera. Automáticamente lo asocié a una atención temprana según “modelo experto”.

Me sorprendió que, una vez empezada la entrevista, me dijeran que estaban pasando a un modelo de PCF.

Comencé a trabajar allí y empecé a ver que realmente allí se trabajaba bajo el “modelo experto” (teníamos que hacer terapia) pero en teoría la asociación animaba a las familias a entrar a las sesiones para ver cómo se desarrollaban éstas (aunque la realidad es que las familias a la hora de la verdad no entraban). Yo seguía convencida de que aquello no eran PCF.

Fui viendo la confusión en los propios trabajadores del centro. Parecía ser que para ellos realizar sesiones según el “modelo experto” y tras éstas explicar a las familias qué se había hecho durante la sesión, ya convertía la intervención en PCF.

El colmo fue que me dijeran que dado que “en la entidad se trabaja bajo el modelo centrado en la familia, como fisioterapeuta tenía entre mis funciones las de tratar las lesiones y dolores de padres y hermanos de los niños que son usuarios del centro”.

Así pues, no voy a definir aquí qué son las prácticas centradas en la familia, pero sí diré que eso, señores míos, NO LO ES.

Y pido que si se opta desde la dirección de la asociación o centro por una atención temprana basada en un modelo experto, no se nos confunda a familias y profesionales diciéndonos que se sigue un modelo centrado en la familia. Porque no.

Ejercicio terapéutico, ¿un cuento?

Érase una vez una gran herramienta llamada Ejercicio Terapéutico.

Como digo era GRANDE, capaz incluso de lograr que lesiones y dolores desaparecieran e incluso de que no recidivaran, o de mejorar notablemente la salud de personas con afecciones muy graves.

Esta gran herramienta junto con otras muchas como la señora terapia manual, la dama punción seca, el famoso y aclamado por los pacientes masaje, la discutida electroterapia, la novedosa EPI, formaba parte del numeroso grupo de técnicas de las que se vale la Fisioterapia para la prevención y recuperación de la salud.

Pero ocurrió que nuestro gran protagonista fue siendo relegado… y relegado… y relegado. Todo el protagonismo lo acapararon las técnicas pasivas, ya fuese porque en ciertos ámbitos asistenciales primara el uso de éstas para atender al mayor número de paciente con el mínimo número de fisioterapeutas, o porque se vendieran como “de calidad” aquellos tratamientos en los que el paciente se pasa la hora tumbado recibiendo técnicas manuales o instrumentales pasivas.

Nuestro gran amigo Ejercicio Terapéutico, viéndose apartado, se fue apagando. ¡Ya nadie se interesaba por él!. Nadie sabía de su importancia y de hecho ni siquiera sabían ya cómo aplicarlo. Y como era muy grande, el hueco que dejó fue enorme. Y allí que vino Pilates a ocupar una parte de ese enorme hueco. Un parche que luce mucho y vende otro tanto.. pero insuficiente.

Ejercicio terapéutico andaba relegado a la nada cuando pasaron por allí las Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y le empezaron a hacer ojitos y a intentar convencerle para irse con ellas. Ejercicio Terapéutico, conocedor de su poder, tan solo quería ser útil y ayudar a las personas a recuperar la salud así que se fue con ellas.

La fisioterapia ni se enteró. Andaba ensimismada con cosas como la tensegridad y las fascias, la relación entre alimentación y contracturas, los movimientos de los huesos del cráneo y su relación con las emociones, el hacer grupos de Pilates porque lo demanda el cliente, los masajes terapéuticos de 1 hora “porque es lo que sirve”, el PIN y el PON. Y cuando la Fisioterapia se quiso dar cuenta, ya era demasiado tarde… y ya había gimnasios en los hospitales con graduados en CCAFYD atendiendo a personas con cardiopatías o a niños con cáncer mediante EJERCICIO TERAPÉUTICO.

¿Quieres que éste sea el fin?

Fisioterapia y las “amistades peligrosas”

Llevaba tiempo queriendo escribir esta entrada, pero como con todo lo que tiene que ver con volver a meterme de lleno en los recuerdos de todo aquello, lo fui posponiendo.

Es cierto que hablo a menudo del tema en algunos foros profesionales, pero normalmente no me meto en detalles, porque es en éstos en los que de nuevo me enfrento a todo lo que entonces viví.

Dos hechos hicieron que, en lugar de con una entrada en el blog, lo hiciera sin pensármelo mucho mediante un hilo en Twitter:

  1. La denuncia que se ha hecho contra Emilio Molina y redUNE (puedes ver la noticia aquí)
  2. El Día mundial de lucha contra el cáncer de mama, en el que de nuevo he tenido que oír a gente responsabilizando a las enfermas de su enfermedad o de su mala evolución con mensajes del tipo “con buena actitud el cáncer se supera” y a desaprensivos vendiendo el mensaje de que el cáncer, éste u otros, está causado por un determinado conflicto emocional con tu familia (madre, padre, hermano/a, hijo/a) o entorno y que para curarte debes enfrentarte a dicho conflicto emocional y solucionarlo.

NMGfisio

Mi hilo puedes leerlo aqui.

Y aunque en el hilo ya explico mi desagradable descubrimiento, quiero escribirlo también aquí para desarrollar algunas ideas.

Soy fisioterapeuta. Soy consciente de que en mi profesión existe demasiada pseudociencia. Soy consciente de que durante muchos años hemos (he, porque me incluyo en esto) tenido nulo espíritu crítico y nos hemos lanzado a apuntarnos a cursos y formaciones sin informarnos previamente de si dicha técnica está o no basada en ciencia. Hablo en general, porque me consta que hay fisioterapeutas que llevan muchísimos años luchando para echar fuera de la profesión estas prácticas e intentan llevarnos a todos a una fisioterapia basada en la evidencia, que de hecho no debería ser “una fisioterapia”, sino “LA FISIOTERAPIA” puesto que no cabe que en una disciplina sanitaria, científica, haya algo distinto a esto. No se concibe que pueda existir “una fisioterapia basada en la evidencia” y “una fisioterapia basada en la pseudociencia”, o no debería concebirse. No me meteré en este tema porque tengo compañeros a los que se les da bastante mejor que a mi escribir y divulgar sobre esto. Yo aquí sólo hablo de mi experiencia, de lo que como fisioterapeuta veo dentro de mi profesión y de lo que, como familiar de un paciente oncológico, he tenido que sufrir durante 3 años.

Como ya digo, estaba acostumbrada a “convivir” con cierta pseudociencia en mi profesión, pero para lo que no estaba preparada era para darme de bruces con que en mi profesión se han infiltrado movimientos pseudoterapéuticos, de deriva sectaria, peligrosos. En apenas 4 años he descubierto hasta qué punto estamos pudriendo nuestra profesión en España (no sé si estas mierdas ocurren en la fisioterapia de otros países, pero francamente espero que no). Y como me niego a que esta podredumbre destruya mi profesión, denuncio esto, aquí y donde haga falta, hasta que alguien haga algo.

Alguien tiene que hacer algo YA. ¡Dejen de proteger a quienes difunden estas ideas desde escuelas de grado y postgrado!. Me da igual que sea gente “importante”. Importa la profesión, no los nombres propios de fisioterapeutas o escuelas. ¡Por favor!. Es lamentable que la gente tenga miedo de denunciar estas cosas públicamente temiendo que esta gente tome represalias contra ellos. Porque, ¿sabéis qué? es hablar de esto y te salen compañeros diciéndote en privado que mejor te calles, que te puedes buscar problemas.

Empiezo.

En diciembre de 2012 diagnosticaron a mi hermana mayor de cáncer de mama. Carcinoma ductal infiltrante, muy agresivo, estadío 3. En aquel momento yo acababa de empezar un postgrado de osteopatía infantil que me medio pagó la clínica en donde trabajaba. Fue entonces, en aquellos meses, cuando me topé con una idea de mierda: “el cáncer tiene un origen emocional”.

¿De dónde venían estos mensajes?. De dos vías.

  • La primera de ellas, mi jefa, también fisioterapeuta;
  • La segunda, una profesora del curso de osteopatía infantil.

No recuerdo bien el momento justo en el que comenzaron los mensajes de boca de mi jefa. Fue poco a poco. Al principio con mensajes muy sutiles. Después muchísimo más directos. Durante los meses en los que mi hermana pasó por la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia los mensajes iban encaminados a decirme que el cáncer de mi hermana estaba producido por su relación de pareja y su personalidad. Y me lo llegué a creer en parte pensando en el sistema inmune. Pero más tarde vería que no iban por ahí los tiros cuando mi jefa me decía estas cosas.

En mayo o junio de 2013 en el curso de osteopatía infantil, una profesora, fisioterapeuta y psicóloga, realizó un comentario en clase (aunque no me acuerdo a cuento de qué) diciendo que ella estaba convencida de que “el cáncer estaba originado por algún conflicto emocional de esa persona, que en función de éste el tumor salía en el lado derecho o en el izquierdo” (no son palabras textuales pero esa era la idea, no es mi interpretación), y recomendó leer un libro que no sé cuál fue porque ni lo apunté; por entonces ya empezaba a estar yo un poco harta de este tema y mi principal preocupación era controlar mis ganas de cagarme en quienes afirmaban tales cosas sin despeinarse (aunque igual debería haberlo hecho).

Mi hermana acabó el tratamiento más agresivo y las pruebas estaban limpias, así que los mensajes cesaron… de momento.

En verano de 2014 en una revisión, de nuevo cáncer. Metástasis. Mal pronóstico. Ahí es cuando empezaron los mensajes más duros, siempre adornados de falsa empatía. Cada vez que en el trabajo me preguntaban por mi hermana y yo contaba que había empeorado, la respuesta siempre tenía de base la idea “los tratamientos no funcionan porque su conflicto emocional continúa”. Llegó un momento en el que intentaba no contarle nada a mi jefa, pero cuando me preguntaba no sabía mentir y acababa contándole la evolución… y de nuevo la puta frase. Si le hablaba de que la enfermedad estaba suponiendo un gran estrés en la familia y conflictos porque hay gente que no entiende cómo te sientes, ella acaba diciendo que esos conflictos y otros pasados, de ella y de otros, eran los que no le dejaban curarse. Así un año y medio porque un año y medio fue el tiempo que pasó desde el diagnóstico de metástasis hasta que mi hermana murió en enero de 2016.

Y lo que pensé que jamás podría pasar, pasó. Fallecida mi hermana hacía 1 ó 2 meses, volviendo a hablar de cómo afronta una familia haber perdido a su madre/esposa/hija/hermana lo soltó: claro, por eso tu hermana no se recuperó y murió.

También de boca de su madre tuve que escuchar que mi hermana (su energía) “ya había experimentado todo lo que necesitaba experimentar en vida y que ahora había elegido experimentar esa enfermedad” y como consecuencia la muerte. Dijo también que quizás esto había ocurrido para que mi hermana y yo pasásemos más tiempo juntas y mejorase nuestra relación (¿me estaba culpando a mi de su enfermedad?). Así, con dos cojones, a una persona que acaba de enterrar a su hermana.

Algunos me decís que cómo es posible que no me encarase a ella. ¿Y qué queréis que os diga?, que no lo sé, que no supe, que no pude… No sé, de verdad. He sido consciente meses después del daño. En aquel momento me limitaba a intentar no pensar demasiado o quizás es que de hecho no podía pensar. No sé.

Otras cosas que tuve que escuchar trabajando allí fue cómo le decía a una paciente que se había roto el ligamento cruzado anterior de la rodilla en una caída esquiando que “eso es la vida queriendo decirte algo”. En otra ocasión relacionó una avería del limpiapabrisas de su coche con que había “un problema en su relación de pareja que ella no estaba sabiendo ver”.

Empecé a saber a través de facebook, de redUNE y de Emilio Molina que las ideas que subyacen en los mensajes que tuve que tragarme derivan de la nueva medicina germánica, de la biodescodificación y de movimientos similares(más información aqui)

Dejé de trabajar allí. En aquel momento pensaba sinceramente que esto solo pasaba en aquella clínica de fisioterapia. Pero para lo mal pensada que suelo ser, en esto fui demasiado ingenua. Empecé a ver compartidos en facebook en grupos de fisioterapia y en el perfil de fisioterapeutas bastante conocidos por todos, eventos y vídeos de un médico que defienden que el cáncer te lo produces tú con tus pensamientos y emociones (aquí) y que te lo curas resolviendo ese conflicto emocional (uno de los vídeos aquí). Y en las discusiones que se creaban después, había también fisioterapeutas defendiendo estos preceptos.

Y cometí el grave error de preguntar… Grave, sí, porque uno no debe preguntar sin antes hacerse a la idea de que existe la posibilidad de que la respuesta no te guste. Quería saber si en los estudios de grado o de postgrado de fisioterapia se les habían expuesto estas ideas. Muchas respuesta sobre que se daban pseudociencias y una que decía que sí, que en una escuela de postgrado “hablaban de Hamer y la nueva medicina germánica muy habitualmente” (cito textualmente). Muchos compañeros pudieron ver aquella conversación y saben que no me lo invento. Supe también, hablando con otros compañeros, que en la Universidad de Alcalá de Henares de Madrid hay profesoras difundiendo estas ideas. Supe que se notificó sobre esto al Colegio profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid y al defensor del estudiante de dicha universidad. Desconozco si a fecha de hoy se ha tomado alguna medida al respecto.

(Editado 08/11/2017➡clínica de fisioterapia que ofrece bioneuroemoción ) ¿Piensan hacer algo al respecto los colegios profesionales de fisioterapia se nuestro país o seguimos mirando para otro lado?

Cuando una persona enferma, vulnerable, se topa con desaprensivos de este tipo, los resultados pueden descontrolarse por completo: ha habido personas que a raíz de contactar con estos movimientos han abandonado los tratamientos médicos y esto ha supuesto su muerte. Otros han abandonado a sus familiares ya que les consideran causantes de su enfermedad. Algún otro entró en psicosis y acabó suicidándose. No son invenciones. De todos estos testimonios tiene conocimiento “redUNE prevención del abuso de debilidad y derivas sectarias“.

Para saber más sobre estos movimientos recomiendo leer este dossier  (que quieren hacer desaparecer) y también ver los reportajes que realizaron los programas Equipo de investigaciónLos nuevos curanderos” y En el punto de miraLa falsa cura del cáncer“.

Si conoces casos como los que relato, de profesionales sanitarios que difunden estas ideas, puedes ponerlo en conocimiento de tu colegio profesional, de APETP (www.apetp.com) y del Observatorio OMC contra las pseudociencias, pseudoterapias, intrusismo y sectas sanitarias puesto en marcha por la Organización Médica Colegial de España.

Gracias por las muestras de apoyo. Esto no es valor: es un deber como profesional sanitario denunciar aquellas prácticas peligrosas.

Nota:  pese a lo aquí expuesto, a día de hoy son muchos los fisioterapeutas que luchan día a día por limpiar nuestra profesión de pseudoterapias y basar nuestra práctica en procedimientos basados en el razonamiento clínico y  en la evidencia científica. Puedes confiar en la fisioterapia.